La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

El árbol de la vida (The tree of life, 2011)

  – ¿Qué?: un poético relato sobre la vida, la muerte, la existencia, la familia, la religión… a través de la historia de una familia americana que, tras la muerte de uno de los hijos, se replantean todo lo que creían desde siempre…

– ¿Cuando?: El martes por la noche

– ¿Dónde?: En los Cines Ideal

– ¿Por qué?: he tenido una lucha interior con respecto a esta película, que si la veo, que si no, que si puede ser un rollo, o una maravilla… Aunque creo que nunca me planteé cien por cien no verla, ya que solamente por lo que se decía de ella y por su rareza, ya era de visión obligatoria para cualquier cinéfilo como yo. Y bueno, aprovechando que los días pasados el cine ha estado a 2 euros, ya el gasto no era tanto si finalmente la película decepcionaba mucho.

– Merece la pena porque… es una de las películas más claramente poéticas que he visto, y con una de las apuestas formales más sorprendentes. Porque desde luego, normal no es en absoluto. Y es muy de agradecer que, en medio de tanta normalidad y tanto “más de lo mismo” cinematográfico, el misterioso y poco prolífico Terrence Malick tenga el valor de dar la vuelta a todo nuestro imaginario visual, y presentar algo formalmente (que no temáticamente) completamente original. A veces no es tan importante lo que se nos quiere contar (por mucho que Malick se empeñe en darle a todo el asunto una mirada trascendental sobre la vida, la muerte, la religión), sino cómo se cuenta. Así, “El árbol de la vida” nos ofrece toda una serie de imágenes, a cada cual más bella, acompañadas de también una música preciosa (tanto la clásica como la original de Alexandre Desplat), y voces en off, dando la impresión de que a veces lo que se está viendo en un muy buen documental. Malick, por lo poco (poquísimo) que le sigo, ha demostrado ser el prototipo de director-autor, que hace sus películas completamente personales (el problema a veces con estos autores, véanse también David Lynch, Michael Haneke… es que son tan personales, que sólo se entienden ellos mismos) y que, gusten más o menos, tienen una originalidad pocas veces vista. Algo es algo. El montaje, a menudo caótico (en ocasiones la cantidad de imágenes puede saturar un poco), que no frenético (la película es absolutamente calmada) es extraordinario, aunque se notan bastante los cortes que se han tenido que hacer para reducir la duración original de 6 horas. En conclusión, es una película totalmente espiritual y contemplativa. En muchas ocasiones me recordó a la teorías del psiquiatra Brian Weiss, que dice “Nuestros padres, nuestros profesores, nuestra sociedad y nuestra cultura pueden enseñarnos falsedades peligrosas y a menudo lo hacen. Nuestro mundo es una clara prueba de ello pues se encamina a trompicones e imprudentemente hacia una destrucción irreversible”.

Pero si la película no me ha acabado de convencer, no es por su propuesta formal, ni porque se pase de snob y pretenciosa (que vale, un poquito sí que lo es). Básicamente me parece que, siendo una historia que quiere contar y abarcar muchísimo, se estanca durante más de la mitad de su metraje. Empieza con la creación del mundo y acaba (creo, no estoy segura) con el fin del mismo, pasando por el inicio de la vida, el desarrollo del ser humano… todo muy bien, pero entre medias, se centra en una edad concreta y ahí se queda. Todo el tiempo estás esperando que la historia siga avanzando como al principio, que pase algo; y esperando te quedas. Así que el problema viene, como ocurre casi siempre en este tipo de propuestas tan novedosas, cuando al final todo desemboca rápidamente, sin una transición clara, y es cuando se empieza a perder el hilo de lo que se estaba contando, acabando en una sucesión de imágenes inconexas a través de las cuales, uno tiene que imaginarse qué es lo que el director quiere contar. Todo demasiado enrevesado para una historia que, al fin y al cabo, no tenía por qué ser tan complicada. Y a mí eso de que me dejen en el limbo, no me gusta nada.

En cuanto a las actuaciones, pues los que verdaderamente destacan son los niños, sobre todo Hunter McCracken. Brad Pitt está bien (que ya es decir, teniendo en cuenta que de normal no le aguanto). Jessica Chastain, pse, ahí está. Y Sean Penn, pues puede que en el rodaje original tuviera más papel, pero al final su aparición no es más que un cameo, en el que casi no habla y se pasa todo el tiempo con cara de “místico” (es decir, en plan “no tengo ni idea de lo que quiere contar mi personaje en esta película, pero tiene que ser algo súper trascendental y superior a él, así que pondré cara de circunstancias”), algo que podría haber hecho cualquier otro actor. Pero si aquí en el fondo, imagino que gran parte de la película se basará en la improvisación, y las interpretaciones, al final, importan bien poco.

– El momento: todo lo que va desde la concepción de los niños hasta que se hacen mayores, son para mi los mejores y más hermosos momentos de la película, y además contienen algunos de los mejores temas musicales. Sobre todo ese momento que comparten los dos hermanos, cuando el pequeño es aún un bebé, precioso, realista y emotivo.

– La frase: The only way to be happy is to love. Unless you love, your life will flash by.

– Conclusión: Creo que a estas alturas, ya todo el mundo que va a ver “El árbol de la vida” sabe que no se va a encontrar con una película “normal”, una película “bonita de Brad Pitt y una familia”. Así que no tienen mucho sentido las quejas, las protestas y las reclamaciones, ya que a nadie le ponen una pistola en la cabeza ni le obligan a ver nada que no quiera. Si no te gusta al salir, mala suerte, pero eso no es culpa de nadie. Desde luego, no se puede ir con la mentalidad con la que uno va al cine a ver el 99% de las películas de la cartelera. Hay que verla con una mentalidad muy abierta, y más pensando en un producto de videoarte que otra cosa. Y eso, como historiadora del arte, no puedo negar que me encanta (llamadlo defecto profesional), mientras que al espectador medio palomitero le horrorizará (por favor, gente que consume casi exclusivamente cine comercial, abstenerse de verla). Pero a pesar de que como digo, me parece genial que de vez en cuando aparezcan productos así en la cartelera comercial, a mi la película me dejó muy muy tibia, algo que es bastante inadmisible en una película de estas características. Será que aunque la poesía me encanta, prefiero leerla y, sobre todo, escucharla, que verla en pantalla. No me pareció un horror, pero tampoco llegó a entusiasmarme en ningún momento. Y no, no es algo bueno, me encantaría poder posicionarme, aunque fuera para mal. Estoy un poco harta de salir tan neutral de todas las películas que veo últimamente, pero es lo que hay.

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Un comentario el “El árbol de la vida (The tree of life, 2011)

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Esta entrada fue publicada en 29 septiembre, 2011 por en Cine americano y etiquetada con , , , , , .
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