La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

El mundo sigue (1963)

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La historia de El mundo sigue, película de 1963 de Fernando Fernán Gómez, desconocida y casi desaparecida dentro de la cinematografía española, es del todo controvertida: su guion, basado en la novela coetánea de Juan Antonio de Zunzunegui (publicada en 1960), fue primero censurado, y más tarde, autorizado en una versión más suavizada; de cualquier modo, al filme se le concedió una clasificación C, lo que hizo casi imposible su distribución. De hecho, se estrenó en 1965, es decir, con dos años de retraso, y solamente en un cine en Bilbao. Justo 50 años después de dicha proyección, por fin tiene lugar una reposición (si se puede llamar así), tras un primer pase en el Festival de Málaga, a nivel nacional por parte de la distribuidora A contracorriente, en una versión restaurada; una restauración literal y metafórica, ya que no solo funciona como una mejora visual y sonora, sino como un acto de justicia y reivindicación ante el error que ha supuesto relegar esta obra al olvido.

El mundo sigue funcionaría como continuación de La vida por delante (1958) y La vida alrededor (1959), que hablan con un estilo naturalista de los problemas sociales durante la dictadura franquista, y marca el giro de la filmografía de Fernán Gómez como director hacia el drama. En este sentido, estamos ante una obra paradigmática del llamado Nuevo cine español de los años 60, el cual ya habían anticipado en la década anterior directores como José Antonio Nieves Conde,  Juan Antonio Bardem o Luis García Berlanga. Pero fue en 1962, cuando José María García Escudero volvió  a ocupar la Dirección General de Cine, cuando surgieron un número importante de filmes que denunciaban la situación del país en aquel mismo momento con trabajos de los propios Berlanga (El verdugo, 1963), y Bardem (Nunca pasa nada, 1963), o también Manuel Summers (Del rosa… al amarillo, 1963, y La niña de luto, 1964), Miguel Picazo (La tía Tula, 1964), Mario Camus (Los farsantes y Young Sánchez, 1964) o Carlos Saura (La caza, 1965).

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Situada en un Madrid retratado con un costumbrismo casi documental, El mundo sigue cuenta la historia de una familia, focalizada en dos hermanas cuyas diferentes vidas las han llevado a un odio irremediable: Eloísa está casada con un sinvergüenza, mientras que Luisa disfruta de los favores de distintos hombres sin comprometerse con ninguno. Se trata de una película tan dura como aquella gris época, en la que la ambigüedad moral se refleja en una envidia y una codicia que Fernán Gómez reproduce con absoluta visceralidad. Unas bellísimas Lina Canalejas y Gemma Cuervo interpretan a estas dos hermanas, que personifican la falta de independencia de la mujer, y todos los problemas que ello genera, exponiendo temas como el aborto, la prostitución o la violencia de género.

La cinta se erige como representante de la modernidad, no solo en cuanto a la temática, sino en una libre y personalísima puesta en escena, dominada por los primeros planos, los planos secuencia o los zooms. Dividida en tres partes, protagonizadas primero por Luisa, luego por Eloísa, y finalmente por Faustino, el marido de ésta última (al que da vida el propio Fernán Gómez), estos personajes manifestarán sus dudas a través de pensamientos susurrados, donde darán rienda suelta a todas sus frustraciones, que les conducirán a una conclusión tan devastadora como patética. No se puede dejar de hacer mención especial a un reparto de secundarios magnífico, en el que destacan un joven Agustín González  en el papel de un periodista, que protagoniza una de las escenas más mordaces, relacionada con el oficio crítico, y Francisco Pierrá, como el hermano, un aspirante a sacerdote frustrado, que se dedica a dar consejos religiosos en los momentos más inoportunos, a la manera en la que lo hacía el Johannes de Ordet –La palabra- de Dreyer (1955).

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Quizás a aquellos que no vivimos en la época de El mundo sigue nos pudiera resultar algo ajena, pero la película es un documento tan analítico que, precisamente por ello, es necesario que las nuevas generaciones la vean. Se trata de un trabajo no solo valorable en el contexto en el que se rodó, sino en el actual, en una situación de revalorización del español como cine potente y en alza, que se rebela contra las imposiciones y las limitaciones. Quizás no ha habido otro momento mejor para realizar el milagro de recuperar y mostrar por tanto este filme, que trata temas candentes aún hoy en día. Imprescindible ejemplo de un arte que continuamente está sorprendiendo, como una fuente inagotable.

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2 comentarios el “El mundo sigue (1963)

  1. antoniomartingarcia
    7 julio, 2015

    En mi opinión, el trabajo más contundente e inspirado de su realizador y una de las grandes películas malditas en la historia del cine español. Un saludo.

  2. DARTH V
    8 julio, 2015

    Fantástica visión Sofía. Gracias!!!

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