La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

O futebol (2015)

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El director brasileño afincado en Madrid Sergio Oskman y el guionista Carlos Muguiro plantean en su última película, tras el reconocido cortometraje Una historia para los Modlin (2012), un híbrido entre el llamado “cine de lo real” y la estructura de un trabajo de ficción: a saber, tras 20 años sin ver ni hablar con su padre, Oskman decide retomar el contacto con él, con la excusa del Mundial de Fútbol de 2014. Los protagonistas hacen de sí mismos en esta reflexión sobre las relaciones paterno-filiales, y la incomunicación entre generaciones. Pero como un elemento vivo, el cine tiene la capacidad de transformarse y crear sus propios relatos. Así, en O futebol, la autenticidad rompe todo lo fijado cuando un acontecimiento inesperado cambia el rumbo de plan establecido por Oskman y Muguiro.

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“En el fondo, la película surge de una tensión entre el absoluto control planteado previamente por el cineasta y la realidad que siempre se manifiesta salvaje e incontrolable”.

Así lo afirma el propio Oskman en una entrevista con Raúl Liénana para El espectador imaginario. Un constante enfrentamiento (o integración) entre la contrucción, la apariencia, el espacio y las elipsis con la introducción de fragmentos de la vida configura el filme. Y aún así, en O futebol todo se siente como verdadero, principalmente por la capacidad del director de observación de su padre. Una mirada directa y sin ornamentos que recuerda a la que dirige Hermes Paralluelo en uno de los estrenos españoles cumbre de este año, No todo es vigilia (2014) hacia sus abuelos. Ambos realizadores coinciden además en su gusto por los planos fijos; en el caso de la cinta que nos ocupa, son en su mayoría dentro de un coche, cuyas posibilidades expresivas ya quedaban de nuevo patentes hace unos meses en Taxi Teherán (2015), en la que Jafar Panahi hacía a la capital iraní partícipe de sus circunstancias. En este caso, es Sao Paulo, una ciudad tan distinta durante el día y la noche, la que es testigo de lo efímero del tiempo que transcurre entre dos personas que solo saben relacionarse a través del fútbol, y que no llegan apenas a hablar de otra cosa.

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Por supuesto, O futebol no trata de deporte, sino de dicha actividad como una de aquellas cosas que nos unen y nos separan, y a las que nos aferramos hasta el último aliento. Y también es quizás una de las mejores películas que plantean ciertas cuestiones en torno a las fronteras del documental. ¿Conviene ir a verla lo más informado posible sobre su proceso de elaboración, o por el contrario, es mejor dejarse llevar y creernos (o no) lo que nos cuenta Oksman? La pregunta implica una ambigüedad que solo cada espectador podrá responder. Depende de si se prefiere creer (de forma algo ingenua) en la autenticidad del género, que al fin y al cabo está tan elaborado como la ficción, o asumir sus limitadas posibilidades de dar respuestas y de mostrarnos la vida real.

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Esta entrada fue publicada en 10 diciembre, 2015 por en Cine español y etiquetada con , , , .
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