La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

64º Festival de San Sebastián: Zabaltegi

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Si la sección Zabaltegi-Tabakalera siempre ha sido de lo más interesante del Zinemaldia por acoger las obras más arriesgadas e innovadoras, esta edición si cabe lo es aún más, ya que por primer año que se convierte en competitiva. Así, su cuidada programación ha incluido trabajos de personalidades tan potentes como Bertrand Tavernier (Vóyage à travers le cinéma français), Terence Davies (A quiet passion), Jim Jarmusch (Gimme Danger) o Jeff Nichols (Midnight Special, fuera de concurso), además de una potente selección de cortometrajes entre los que encontramos nombres como el de Jia Zhang-ke (The Hedonist). Pero sin duda alguna la propuesta más atrevida de la sección ha sido la de A lullaby to the sorrowful mystery, la epopeya de 8 horas sobre los últimos tiempos de la ocupación española en Filipinas de Lav Díaz, recientemente premiado con el León de Oro en Venecia por The woman who left. El filme que nos ocupa, también galardonado en Berlín con el premio Alfred Bauer, es una inmersión de choque en la cinematografía de un cineasta que, como ya sabemos, no se caracteriza por su capacidad para la síntesis. Diaz establece dos historias paralelas, que no llegarán a entrecruzarse de manera directa, durante la Revolución filipina tras la ejecución de José Rizal, destacando la influencia en ella que tuvieron las mujeres, sometidas a las voluntades masculinas.

Durante las magníficas dos primeras horas de metraje (que sirven básicamente de prólogo), Diaz nos introduce en el contexto histórico dentro de lo que podríamos calificar como la versión más depurada del género musical (se suceden magistrales escenas de canciones), para situarnos en una de las críticas más crudas y feroces que se hayan hecho en torno a la colonización de España, algo que sin duda aquí puede levantar ampollas. La película irá sin embargo poco a poco integrándose en el medio natural, dejándose llevar por la atemporalidad, el surrealismo y la locura, y transformándose en una fábula entre la realidad el sueño que vaga sin finalidad aparente. La aparición de extraños personajes histriónicos, como fantasmas o espíritus del bosque, no hace sino acentuar un carácter teatral e impostado, potenciado por la iluminación expresionista de las escenas nocturnas.

Tan deslumbrante visualmente como finalmente repetitiva a todos los niveles, la cinta se articula a través de larguísimas secuencias sin apenas cortes de montaje en las que abundan los diálogos en torno a la naturaleza perversa del ser humano, que en los conflictos armados sale a relucir en su peor vertiente, pero también manifiesta que es en estos momentos cuando el perdón y la redención son más sinceros. Cabe plantearse si ante un discurso tan potente los 486 minutos de duración no le harán mas daño que bien a la película, pero quizás resida ahí un concepto al que aún nos hace falta acostumbrarnos, el de la libertad con la que Diaz describe su cine: una en el que el espectador pueda ir entrando y saliendo (literal y metafóricamente) cuando quiera de las obras audiovisuales, sin sentirse culpable por ello.

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Si hablábamos de los peligros que implica divagar, el único largometraje de producción española a competición en Zabaltegi, Sipo Phantasma, carece precisamente de ese problema: en su ópera prima, el director donostiarra Koldo Almandoz sabe perfectamente los objetivos que quiere transmitir, y lo hace con claridad en sus pocos más de 60 minutos de metraje, pese a una apariencia que en un principio puede manifestarse como poco accesible. Tras pasar por Rotterdam y el Bafici, se nos muestra ahora en San Sebastián este filme episódico, divido en diferentes capítulos, que cuenta la historia y la evolución de los cruceros; barcos que se convierten en organismos vivos para acoger a los viajantes, esos seres alienados que recorren los espacios de forma automática. El director articula esta parte de la narración a través fundamentalmente de tiempos muertos, y realmente sí que hay algo fantasmal en esa quietud o esos pasillos kubrickianos.

Todo ello le sirve a Almandoz como telón de fondo para establecer un nuevo diálogo entre el Drácula de Bram Stoker y el Norferatu (1922) de FW. Murnau, a través de las figuras que dieron vida a la historia de sus creaciones artísticas. Destaca especialmente la de Florence Balcome, esposa de Stoker, que denunció por plagio a Murnau sin ni siquiera haber visto la película, lo que condujo a una orden de destrucción de todas las copias, para más tarde ir siendo poco a poco recuperada y restaurada. No está contando por tanto nada nuevo a los que tengan un mínimo conocimiento de la obra maestra de Murnau. Lo interesante de Sipo Phantasma, cinta fundamentalmente epistolar y literaria, es su manera de mostrar, como las ruinas de un naufragio artístico, la catástrofe que supone la desaparición de obras de arte, lo que conduce paulatinamente a la degeneración más grotesca del espectáculo.

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Esta entrada fue publicada en 21 septiembre, 2016 por en 64 Zinemaldia y etiquetada con , , .
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