La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

Verano 1993 (Estiu 1993)

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Verano 1993 se había convertido en uno de los estrenos españoles del año más esperados tras triunfar en la última Berlinale, en la que ganó los premios a la mejor ópera prima, y el del Jurado Internacional en la sección Generación, lo que la condujo a alzarse como indiscutible ganadora unas semanas más tarde en el Festival de Málaga, obteniendo también el Premio Feroz de la Crítica. El primer largometraje autobiográfico de la directora Carla Simón narra su propia infancia, dominada por la muerte de su madre y por el miedo colectivo al VIH de mediados de los años 90, tema el de esta enfermedad al que ya se había acercado en su documental Born positive (2012). Simón rescata personajes e historias de sus anteriores cortometrajes, como la madre y la hija de Las pequeñas cosas (2014) o el enfrentamiento de unos niños con por primera vez con el fallecimiento de un familiar cercano en Lipstick (2013), para configurar una historia a base de recuerdos y de referencias culturales de una época que identificarán con cariño aquellos que crecieron entonces.

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Simón desarrolla la historia con una sinceridad desarmante, conseguida no solo gracias a su habilidad tras la cámara y a su voluntad de despojarse de elementos superfluos como pueda ser la música, sino sobre todo a la espontaneidad de las pequeñas Laia Artigas y Paula Robles, que en las escenas que comparten consiguen momentos, por qué no decirlo, mágicos, de realidad y improvisación, de esos que surgen en el momento y no se pueden volver a repetir. Especialmente Artigas, que lleva sobre sus hombros el peso de una protagonista nada fácil: una niña malcriada que busca desesperadamente el amor y la aprovación de todo el mundo, y a la que las circunstancias le han hecho ver el mundo con unos ojos adultos, aunque sin perder nunca esa esencia infantil de descubrimiento constante.

Será precisamente a través de esa mirada ambigüa y compleja que veremos la evolución de su adaptación a un nuevo medio, de la cosmopolita Barcelona a un pequeño pueblo, gracias especialmente al esfuerzo de su tía y nueva madre (Bruna Cusí, la más destacada de entre todos los actores adultos) por aceptar la situación e integrarla en la misma. Frente a ellas, David Verdaguer, pese a ser el nombre en principio más llamativo del reparto, queda eclipsado; pero su personaje, un hombre sin voluntad propia por no entrar en conflictos familiares que se deja arrastrar por la circunstancias de cada momento, tampoco pretende destacar más de lo necesario.

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Verano 1993 es una película en la que, lo que podría haber sido un melodrama bienintencionado, queda sustituido por un naturalismo casi milagroso, rescatando con cierta nostalgia los últimos vestigios de la infancia antes de que la inocencia acabe definitivamente. Simón además, por experiencia propia, expone con sutileza la idea de que es la felicidad, y no la tristeza, aquello que finalmente nos acaba rompiendo por dentro, pero solamente para poder empezar a curar nuestros traumas.

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Esta entrada fue publicada en 28 junio, 2017 por en Cine español y etiquetada con , , , , , .
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