La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

A war -Una guerra- (Krigen, 2015)

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Cuando estamos a punto de entrar en una nueva temporada de premios, llega con algo de retraso a nuestras pantallas A war, nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa en 2016. El segundo largometraje en solitario del danés Tobias Lindholm, guionista de los últimos trabajos nacionales de Thomas Vinterberg, continua con una trayectoria caracterizada por historias desarrolladas en ambientes opresivos, esta vez centrándose en el trabajo de un militar, encarnado por el actor fetiche del director, Pilou Asbæk, que se encuentra establecido en Afganistán, mientras su mujer y sus hijos viven en constante estado de espera (ya sea de tener noticias suyas o de su próxima vuelta). En la cinta nos vamos a encontrar así un drama de guerra por un lado y familiar por otro, para acabar dando un sorprendente giro hacia el filme de juicios.

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Dentro de este conjunto heterogéneo, A war es una película que funciona mejor cuando es objetiva y analítica, como los momentos de las operaciones militares de cámara en mano, pareciendo algunos sacados de los trabajos más enérgicos de Kathryn Bigelow. Mientras, la introducción protagónica en paralelo del día a día de esa esposa abnegada y sus dificultades para encargarse sola de sus hijos (que podía haberse quedado en algo anecdótico para enmacar las circunstancias personales del personaje principal), representa el acercamiento de Lindholm al sentimientalismo y al humanismo, de una forma mucho más convencional y forzada, algo que también se traslada a algunas escenas más íntimas dentro del ambiente de la propia contienda.

En una de las misiones a las que hacíamos referencia, el rescate de un soldado gravemente herido conllevará el asesinato de un gran grupo de los civiles afganos a los que se suponía que los militares debían proteger. A raíz de ello, A war, como ya comentamos en la alemana El veredicto (2016), experimento interactivo dirigido por Lars Kraume en el que el público decidía el final y el destino del acusado, pone sobre la mesa importantes cuestiones morales en relación a las víctimas colaterales en un conflicto bélico: bajo la presión de un ataque terrorista, ¿qué decisiones son correctas o equivocadas? ¿Es ético salvar una vida en favor de otras muchas? ¿Quién es el culpable, el oficial al mando, el sistema o la propia guerra? Lo que debería generar un debate en cada espectador que visione la cinta y juzgue personalmente si el protagonista debería ser condenado o absuelto, queda manipulado por los estereotipos de personajes como el de la fiscal (interpretado por la popular actriz televisiva Charlotte Munck), pensado para causar rechazo.

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Finalmente A war no conmueve ni golpea como podría haberlo hecho, por estar configurada a base de lugares comunes de todos los géneros que trata, y por la misma escasa innovación a nivel técnico. Queda así un trabajo en el que destaca, más que la sentencia legal que se aplique al protagonista, el inevitable castigo interno al que él mismo se someterá, estableciéndose así una muy obvia metáfora de cómo la guerra no está solo ahí fuera, sino que cada persona se esfuerza individualmente por librar sus propias batallas.

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Esta entrada fue publicada en 18 septiembre, 2017 por en Cine europeo (en general) y etiquetada con , , , , , .
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