La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

La herida (The Wound -Inxeba-, 2017)

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Gracias a películas que van desde Brokeback Mountain (2005) hasta la última ganadora del Oscar, Moonlight (2016), la revelación de la homosexualidad entre hombres en ambientes intolerantes, represivos y fundamentalmente masculinos ya no es un tema sorprendente en el cine de este siglo. Lo que sí es preocupante es que, también en este siglo, esta orientación sexual siga siendo en muchos lugares un tabú, o incluso considerada un crimen o un pecado. La última obra que llega a nuestras pantallas sobre esta cuestión es la ópera prima para el cine de John Trengove, La herida, una de las revelaciones de la temporada, que opta a ser nominada al Oscar a la mejor película de habla no inglesa. Trengrove, desde su posición de hombre blanco sudafricano, se introduce de manera mimética en una cultura a la que no pertenece: el grupo étnico Xhosa, que practica un rito iniciático para los adolescentes, a los que se les realiza la circuncisión (ulwaluko) y se les prepara para la vida adulta, en la que tendrán que demostrar la hombría. Esta costumbre fue prohibida en el siglo XIX, pero volvió a instaurarse poco a poco en los años 80 y 90 del siglo pasado, estando hoy en día completamente establecida de nuevo.

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El filme nos sitúa así en un ambiente cargardo de violencia, cuyo objetivo es endurecer a aquellos jóvenes que son más sensibles, precisamente en la etapa en la que la personalidad es más maleable, creando en ellos confusión y presión por cumplir determinadas expectativas. El conflicto del relato de La herida se genera a través de dos cuidadores (los que se encargan de los chicos), entre los que cada año se va desarrollando una historia de amor. Ambos asumen esta situación secreta como normal, no quieren cambiar el mundo ni sus vidas, sino que al menos todo se mantenga igual, con esos encuentros fugaces, aunque también peligrosos.

Las diferencias sociales entre Johannesburgo y otros lugares del país, o el peso fundamental que en estas culturas tiene la opinión de las generaciones más mayores, surgen como ramificaciones a esa trama principal, contada desde el punto de vista de Xolani, al que da vida Nakhane Touré: un hombre del Renacimiento en la actualidad, que sin haber entrado aun en la treintena, es un músico de gran reconocimiento, ha publicado una novela y ahora protagoniza su primera trabajo para el cine, que parece contar su propia historia de orígenes Xhosa y abiertamente gay. El intimismo de las canciones de Touré y de los videoclips que las acompañan se traslada hasta cierto punto a la película, pero el brusco tono realista buscado a través de la cámara en mano rompe con la idea de una estética más artificial.

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La herida es una metáfora del daño que nos hace tanto la gente a la que amamos como el entorno en el que se desarrollan nuestros sentimientos, con consecuencias drásticas que afectan a los menos culpables. Trengove denuncia de una situación bastante desconocida fuera de sus fronteras y eso hace que la cinta sea excepcional dentro de su contexto sudafricano, pero en un panorama más general, se trata de un ejercicio bastante convencional a nivel cinematográfico y narrativo, por lo que su trascendencia acaba por ser menor de lo que pudiera pretender.

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Esta entrada fue publicada en 10 diciembre, 2017 por en Cine africano y etiquetada con , .
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