La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

Un día más con vida (Another day of life, 2017)

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Reseña de Luis Suñer

En 1998, el corresponsal de guerra y también escritor polaco Ryszard Kapuściński, demostró con la publicación de la novela Ébano, que nadie había entendido el furor del inicio de la descolonización africana y el posterior caos y frustración que contrajo como él. Un seguido de reflexiones extraídas de sus trabajos periodísticos que demuestra su posición respecto a los conflictos armados en dicho continente. Ya en 1976 publicó Un día más con vida, libro favorito del autor, donde nos narra sus peripecias en Angola en el crucial lapso de tiempo que separó la independencia del país frente a Portugal con la aceleración de su guerra civil y la tentativa expansionista de Sudáfrica. Una contienda bélica que sirvió de cultivo de la guerra fría en el que Estados Unidos, Cuba y la URSS podían intervenir. Un clima de, como se explica en el libro, confusao, en el que Kapuściński, como tantas otras veces, se jugó la vida para adentrarse en el corazón de la noticia.

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En 2018, en el pasado Festival de Cannes, se estrenó la cinta de producción polaco-española Un día más con vida, trabajo a cuatro manos entre el animador Damian Nenow y el documentalista Raúl de la Fuente. Una película que adapta el libro homónimo, mostrando la inestabilidad política del momento desde la perspectiva autobiográfica del escritor. Y lo hace desde el campo de la animación, haciendo gala de un virtuosismo técnico que además se adapta con coherencia al relato. Esto se consigue porque las imágenes saben tornarse oníricas o fatalistas para expresar visualmente las dudas y preocupaciones del autor de la obra. A su vez, los directores apuestan por intercalar escenas reales. Lo integran a medida que avanza la historia. Porque según el protagonista vaya encontrándose con distintos personajes, de la Fuente entrevistará a estas personas en 2017. Lo hará además llevándolos a los lugares narrados, proponiéndoles que abran su corazón, que nos brinden sus reflexiones vitales 42 años después. Y entre ellos estarán periodistas, militares o documentalistas gráficos, quienes enriquecerán sin duda lo ya explicado en la obra original. También se valdrá la dirección de introducir escenas de transición recreando y estilizando diferentes secuencias. Un recurso que parece querer decir que se niega a filmar la miseria pasada, entendiendo la interpretación de estos hechos a imagen real compleja a la hora de irradiar verdad, prefiriendo utilizar estas secuencias de cotidianidad presente y dejar en el campo de la animación todo lo que pasó en 1975.

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Un día más con vida, por último, nos habla de la crueldad inherente en el ser humano, los intereses internacionales y la Guerra Fría, pero también de los pequeños gestos de pura humanidad adscritos a todos nosotros. En un contexto donde un saludo equivocado puede costarte la vida, Kapuściński encuentra la jovialidad y tenacidad de una joven que cree en el futuro de su pueblo como Carlota. Y a su vez, también se encuentra a sí mismo tomando decisiones tan cruciales como la que se presenta en el clímax del filme, donde su deber periodístico contrasta con su papel trascendental en el desarrollo político de la guerra.

 

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Esta entrada fue publicada en 22 octubre, 2018 por en Cine europeo (en general) y etiquetada con , .
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