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Críticas de cine y cobertura de festivales

Gracias a Dios (Grâce à Dieu, 2019)

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Del 21 al 24 de Febrero de este año se celebró una histórica cumbre en El Vaticano sobre la cuestión de los abusos sexuales dentro de la Iglesia, con la intención de tomar medidas contra ellos, las cuales, sin embargo, serán menos inmediatas y firmes de lo que demanda una sociedad indignada ante un escándalo tan flagrante. Dos semanas antes de esta cumbre, el director François Ozon conmocionó a la Berlinale con su película Gracias a Dios, basada en el caso real de pederastia de un sacerdote de la Diócesis de Lyon y del encubrimiento del mismo (habiendo el propio religioso reconocido su enfermedad), por la que obtuvo el Gran Premio del Jurado. Para abordar este tema tan espinoso, Ozon adopta un necesario tono franco, directo y sobrio, alejado del sensacionalismo, o el exceso que alguna vez le ha caracterizado, y más parecido al de Spotlight (2015), pero desde el punto de vista de las víctimas; éstas, ya adultas, interpondrán una denuncia que, sin embargo, no está retratada en el filme como un drama simplemente judicial, sino profundamente emocional.

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Con una narración epistolar más centrada en lo verbal que en lo visual, Gracias a Dios se transforma en un ágil producto cinematográfico principalmente por repartir el punto de vista entre distintos personajes, que van tomando el protagonismo en diferentes momentos de la cinta. De este modo, y con la ayuda también de un entregado reparto (en el que destaca el estupendo Denis Menochet, radicalmente alejado de su terrorífico papel en Custodia compartida -2017-, por la que todavía le recordamos), veremos un fragmento de las vidas de estos hombres tras el trauma de la niñez, todas marcadas de una manera u otra. La película, en su manera de abordar la justicia a través un proceso judicial de plena actualidad, recuerda al reconocido documental español sobre la memoria histórica El silencio de otros (2018) de Almudena Carracedo y Robert Bahar; y es que Ozon aplica un estilo de cronista menos cercano a la ficción que al cine de lo real, género este último que también ha abordado el tema de la pedofilia en trabajos como Mea maxima culpa: Silence in the House of God (2012), de Alex Gibney, sobre un grave caso en un internado religioso para jóvenes sordos en Milwaukee. De cualquier modo, como vemos en los propios títulos, el silencio es siempre una cuestión clave en estos asuntos, tanto el de las víctimas como el del propio organismo, ya sea el gobierno o la Iglesia, para ocultar los aspectos vergonzosos del pasado que continúan en el presente.

Otro aspecto destacable del filme es su decisión de apoyarse solamente en recreaciones mínimas de los abusos, en comparación con las de la cinta de Gibney, que resultaban excesivas, y cuya intencionalidad era más dramática que provocadora. Todo ello alude, conscientemente o no, de nuevo a la cuestión de qué se puede mostrar, y más aún, representar, en el cine, y especialmente en el caso de Ozon, que siempre se ha caracterizado por un voyerismo socialmente aceptado. En Gracias a Dios, esta desaparición de la intimidad se puede entender incluso como algo positivo, ya que los secretos y los miedos dejan de estar ocultos y pueden por fin salir a la luz; pero, como contradiciendo un optimismo imposible, el director filma a los personajes en numerosas ocasiones de espaldas, en respuesta a la misma actitud que el sistema ha tenido hacia ellos. También reconocemos a Ozon en la manera de representar el paso del tiempo a través de fechas clave como la Navidad, la Semana Santa… y en la importancia del papel de las mujeres (madres, parejas, hijas…) en todo este litigio tan complejo.

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Gracias a Dios es, enmascarada en su formalidad, un ejemplo fundamental de cine urgente, inmediato, que en su vocación social de denuncia de una institución que ha dejado de lado a las víctimas (incluso a las que aún comparten sus valores y solo quieren que se resarza de sus pecados), también introduce reflexiones sobre el perdón, el arrepentimiento y la fe; sentimientos plenamente humanos que evidencian la brecha existente con respecto esa santidad tan relativa de la que se vanagloria la Iglesia.

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Esta entrada fue publicada en 17 abril, 2019 por en Cine francés y etiquetada con , , , , , .

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