La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

Ane (2020)

En el tensional contexto de las obras en 2009 del Tren de Alta Velocidad en el País Vasco (que aún hoy siguen en proyecto de finalizarse), y el rechazo que éstas provocaron entre sus habitantes, dando lugar a protestas e incluso actos violentos por parte de organizaciones abertzales (entre ellos, atentados por parte de ETA), se desarrolla Ane, ópera prima de David P. Santuño, relacionada con el personaje de su cortometraje homónimo de 2018, pero centrándose en el punto de vista de la madre. Lide es una mujer joven y aparentemente despreocupada, que se toma de manera soprendentemente tranquila ausencia de su hija Ane durante varios días, atribuyéndolo a una rabieta y al carácter fuerte y radical de la adolescente que da título a la película. Sin embargo, a lo largo de esas jornadas, la protagonista irá descubriendo aspectos de la vida de Ane que desconocía, y que la llevarán a replantearse la situación en la que se encuentra, la relación que las une y la forma en la que la ha educado a lo largo de los años, así como su propia ideología.

Ane golpea en primera instancia por la visión totalmente desidealizada que ofrece de la familia y especialmente de la maternidad, potenciada esta imagen con la descripción de unos personajes antipáticos, cuyo duro carácter se debe al descontento que sufren hacia las condiciones en las que se encuentran y con lo que le ha tocado batallar. Todo ello lo encarna especialmente la figura de Lide, a la que da vida una sorprendente Patricia López Arnaiz, la cual, de manera similar a lo que veíamos en la también este estrenada este año en nuestro país La profesora de piano (2019) del alemán Jan Ole Gerster, expresa el desgaste psicológico de una persona que ni siquiera se molesta en disimular su dificultad para interectuar con los demás, incluso con su propia hija. Su marcada personalidad parece trasladarse a todo el pueblo vasco, aunque Santuño establece esta correspondencia sin posicionarse claramente por ninguna postura, ya que entiende la ambigüedad de todas ellas. Más que en el misterio de la historia, el director prefiere centrarse de este modo en el trasfondo social e intimista a través de desasosegantes escenas sin apenas cortes. Por desgracia, algunos diálogos forzados que no encajan con el tono realista acaban por sacar de la película.

Es Ane una cinta incómoda que provoca más rechazo que afinidad o cercanía. Cabe por tanto sospechar que su éxito generalizado en el pasado Festival de San Sebastián se deba sobre todo a su final, con una secuencia (la mejor del filme) que utiliza el juego de espejos y paralelismos para mostrarnos la desoladora revelación de que, en ocasiones, nuestros hijos no solo se vuelven unos desconocidos, sino que puede que no sea posible volver a establecer con ellos la conexión que alguna vez existió.

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Esta entrada fue publicada en 14 octubre, 2020 por en Cine español y etiquetada con , , .

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