La película del día

Críticas de cine y cobertura de festivales

El arte de volver (2020)

La temática de la vuelta al hogar tras haberse alejado de él voluntaria o forzadamente, para descubrirse a uno mismo a través de su propio pasado, es una de las más queridas dentro del séptimo arte. Uniendo estos dos conceptos ya desde su propio título, el estreno en el largometraje del cortometrajista Pedro Collantes, El arte de volver, nos muestra a una actriz residente en Nueva York que vuelve a su ciudad natal para descubrir que el tiempo, inevitablemente, ha hecho estragos en todo lo que ella creía conocer. La cinta podría verse además como la Oh Boy (Jan Ole Gerster, 2012) española, pero con un tono quizás algo menos evidentemente desencantado que aquella: se trataría más comedia de corte indie con trasfondo melodramático, con una protagonista que no sabe qué hacer con su vida, mientras recorre Madrid a lo largo de un día encontrándose con diferentes personajes, tanto conocidos como casuales (brillante el conductor de Cabify al que da vida Luka Peros).

Macarena García carga con todo el peso de la cinta y aporta a su personaje esa desidia que también veíamos en Tom Schilling en la cinta alema de Gerster, pero en su individualismo y su mordacidad, resulta menos empática. Collantes no lleva además todas las situaciones satisfactoriamente al mismo nivel: por un lado, tenemos los bellos momentos que la joven comparte con su abuelo, mientras con otros miembros de su familia o con sus amigos, con los que no acaba de entenderse, la interactuación resulta más forzada. Los diálogos y las interpretaciones son frescos y realistas, pero aún así hay cierta impostura de fondo que impide que nos sumerjamos de lleno en la tribulaciones de la veinteañera, algo que por ejemplo sí sucedía en la mucho más delicada Una vez más (2019) de Gillermo Rojas, también estrenada este año, con la que comparte otra historia de retorno al origen de las que hablábamos al principio. 

El arte de volver no acaba de sentirse cómoda en un tono concreto, y esa desubicación se traslada también al espectador. Un relato sobre los sueños rotos de juventud, tan universal como encerrado en sí mismo, que podrá despertar algunas sonrisas pero también melancolía ante las continuas preguntas sin respuesta con las que el personaje principal se encuentra en su visita a Madrid; dichas cuestiones la llevarán a tal estado de desorientación que llegará a preferir inventarse una nueva vida antes que asumir su propia frustración. Un rasgo de una generación que sigue perdiendo su identidad a lo largo de los años y que no parece que vaya a recuperarla en un futuro próximo.

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Esta entrada fue publicada en 10 diciembre, 2020 por en Cine español y etiquetada con , , , , , .
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